10 diciembre, 2005

Dignidad sexual

La dignidad del hombre y la mujer constituye el fin último de la sexualidad. El noviazgo constructivo y las caricias bien llevadas proporcionan una dignidad temporal. La dignidad definitiva se alcanza siempre a trabes de una espera edificante o de un matrimonio sano. La dignidad sexual es un nivel de madurez que permite a la persona comportarse con decoro y valoración total de su ser. No es preciso estar casado ni tener pareja para alcanzar la dignidad; no obstante, cuando se logra, siempre
Se experimenta:

- Respeto a si mismo
- Equilibrio de cuerpo y alma
- Capacidad para ofrecer testimonio público de las convicciones